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CHARLTON HESTON, centenario del héroe épico

Charlton Heston
Charlton Heston

Charlton Heston se distinguía por dos cosas: un rostro socarrón de facciones duras y perfil aguileño y su imponente figura.

Cecil B DeMille le dio su primera gran oportunidad en El mayor espectáculo del mundo (1952) y más tarde el espaldarazo definitivo, con el papel del patriarca Moisés en Los diez mandamientos (1956).

CHARLTON HESTON HÉROE HISTÓRICO

Su siguiente director talismán fue William Wyler, con el que aceptó trabajar como secundario en el western Horizontes de grandeza (1958), para recoger los frutos un año más tarde como  protagonista absoluto de Ben-Hur. Aquel  fue un mega proyecto por el que apostó la Metro-Goldwyn- Mayer en una época en la que el pemplum comenzaba a dar síntomas de agotamiento. Sin embargo el actor tuvo suerte y la película obtuvo un gran éxito y doce nominaciones a los Óscars, de los que ganó once,  y de paso elevó la figura de Charlton Heston al Olimpo de las grandes estrellas.

Con la estatuilla bajo el brazo,  durante la década de los sesenta  Heston continuó  su viaje por épocas pasadas, enfundándose los ropajes de  héroes  ilustres  y anónimos. Fueron buenos  tiempos para aprovechar los últimos coletazos del cine épico y los rodajes en España: El cid (1961), 55 días en Pekín (1963).

EL PLANETA DE LOS SIMIOS

Con los años setenta en lontananza,  Charlton Heston vio que la épica se había mudado al futuro, así que se adaptó a un género que aún se estaba haciendo un hueco. En 1968 lideró El planeta de los simios, un  título imprescindible de la ciencia ficción,  con ese final que ha quedado grabado a fuego en la retina del espectador. Después vendrían películas de serie B venidas a más gracias básicamente a su presencia,  como El último hombre vivo (1971) o Terremoto (1974), su incursión en el cine de catástrofes.  

Y aunque me dejo en el tintero infinidad de títulos, entre ellos su colaboración con Orson Welles, su faceta como director, o sus trabajos televisivos, con su inabarcable currículum espero que el público no solo lo recuerde por su aciaga aparición en el documental Bowling for Columbine (2002), porque Charlton Heston fue uno de los más grandes, cuando el cine también lo era. Y aún así, también fue muy consciente de que eso no bastaba y  debía  reinventarse a sí mismo.

En el centenario de su nacimiento, yo prefiero recordarlo arrodillado en una playa y maldiciendo a la humanidad.

Filmografía completa de Charlton Heston: pinchad aquí.

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