ESPECIAL CHARLES CHAPLIN: Parte IV

El gran dictador
(Imagen: Escena de la película El gran dictador- Imdb)

EL GRAN DICTADOR, The great dictator, 1940

En El gran dictador, Charles Chaplin deja de lado la crítica social tan habitual en su cine, para satirizar otro mal del siglo XX, el totalitarismo,  encarnado en aquella época por un hombrecillo chillón llamado Hitler.

HITLER ES HYNKEL

El proyecto se puso en marcha en 1937, pero en aquel momento ridiculizar al Führer no era una prioridad diplomática, así que nadie quería  financiar la película.  Aún así el rodaje comenzó en 1939 y duro más de 500 días, tiempo suficiente para que estallase la II Guerra Mundial y la situación diese un vuelco.

Chaplin no se anda con medias tintas y aunque se inventa un país imaginario,  los personajes son más que familiares.  Tomania está regida por un dictador megalómano de nombre Hynkel.  También se ocupa de retratar a los  colaboradores cercanos a Hitler como Joseph Goebbels o  Hermann Göring con nombres inventados pero bien reconocibles. Y son gloriosas las escenas que comparte con su aliado Napaloni, sospechosamente parecido a Benito Mussolini.

MATAR A CHARLOT

Además de retratar en clave cómica las altas esferas de la política europea de su tiempo, también hay espacio para los humildes. En  este caso los judíos del gueto de Tomania, perseguidos por su vociferante líder. Las prácticas represivas que se retratan en la película resultan sorprendentemente ajustadas a la realidad, teniendo en cuenta que en 1940 todavía no existía una visión general de la guerra.

En El gran dictador Chaplin se rinde al cine sonoro, el precio es matar a Charlot. Si bien hay un personaje en la película que se viste y se mueve como Charlot, el barbero judío, al contrario que el entrañable vagabundo, éste  tiene un pasado, un hogar y habla.

Charles Chaplin y Hitler no tenían nada en común, sin embargo ambos nacieron con cuatro días de diferencia y según dicen Hitler se recortó el bigote estilo Charlot buscando la empatía con su público. Chaplin se metió en la piel de Hynkel buscando justo lo contrario.

(Especial Charles Chaplin: Partes I, II y III, Pinchad aquí)

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