ESPECIAL: CLINT EASTWOOD, El hombre de hierro

CLINT EASTWOOD (31/05/1930)

Clint Eastwood
«Clint Eastwood en el rodaje de El Principiante, 1990- Imagen IMDB»

 

 

(POST PUBLICADO EN 2019 Y ACTUALIZADO)

Si hay un hombre de hierro en Hollywood  que aún permanece al pie del cañón, ése es Clint Eastwood.  Hoy cumple 90 años,  pero lejos de anunciar su retirada,  hace unos meses con el estreno de  Richard Jewell demostró que sigue con ojo atento los dilemas morales de la sociedad actual.  Anteriormente,  con   88 años Clint Eastwood, se atrevió a dirigir y protagonizar  su trabajo anterior «Mula»

Ante semejante fuerza de la naturaleza y  con ocasión de su 90 cumpleaños el homenaje de Cineenunminuto es relanzar este ESPECIAL CLINT EASTWOOD  que esta vez  sí, os llevará más de 1 minuto leer, pero espero que disfrutéis este breve viaje por su trayectoria  Allá vamos:

A lo largo de sesenta años de carrera, Clint Eastwood se ha convertido en un icono viviente.

Este peso pesado de la taquilla, poseedor de un talento incontestable., es un  titán con una capacidad de trabajo desmedida.

Eastwood  comenzó interpretando los papeles que mejor se adaptaban a  su físico, para luego evolucionar con historias y personajes  más complejos.

A su trabajo como actor fue sumando posteriormente una espléndida carrera como director,  realizando en muchas ocasiones una doble tarea, delante y detrás de la cámara.

Su otra gran pasión, la música también le llevó a componer la banda sonora de varias de sus películas.

Sin la pretensión de realizar una revision exhaustiva de su inabarcable filmografía,  en este Especial me atrevo a hacer un breve recorrido por  las etapas más destacadas de la trayectoria de  Clint Eastwood a través de algunas des sus grandes películas.

LA TRILOGÍA DEL DÓLAR

Clint Eastwood en El Bueno, el Feo y el Malo.
«Clint Eastwood en El Bueno, el Feo y el Malo, 1966- Imagen IMDB»

Queda muy atrás el momento en  que Clint Eastwood decidió plantarse en  España  para rodar “Por un puñado de dólares” a las órdenes de Sergio Leone.

La llamada Trilogía del dólar comprende tres películas rodadas durante los años 60, los títulos son: Por un puñado de dólares (1964), La muerte tenía un precio (1965) y El Bueno, el Feo y el Malo (1966).

Aunque funcionan como  películas independientes,  comparten varios elementos comunes.  Las tres son westerns. Han sido dirigidos por Sergio Leone.  Y en las tres se da la repetición de un personaje misterioso, un mercenario en distintas épocas y lugares con el rostro de Clint Eastwood. Tan enigmático que ni su nombre queda muy claro: Manco, Blondie, en definitiva el  “Hombre sin nombre

El actor perfecto para encarnarlo, (aunque nadie era consciente  todavía), era un Clint Eastwood, treintañero,  cuyo única interpretación reseñable hasta la fecha había sido la de Rowdy Yates en la serie de televisión Rawhide.

En realidad Eastwood fue la última opción para el papel,  tras la renuncia de todos los  actores  (más conocidos), que iban antes que él en la lista. Así que se embarcó en el proyecto casi por casualidad, por muy poco dinero,  y quizás hasta pensando más en la exótica idea de hacer turismo por Europa, que en la grandeza de su carrera.

El popular director italiano Sergio Leone encabezaba este proyecto con coproducción italiana, alemana y española. Las expectativas en el producto eran escasas, de hecho para este tipo de cine se acuño el término despectivo “spaguetti western”.  Y Leone tampoco tenía demasiadas esperanzas depositadas en un Clint Eastwood, del que decía: “Sólo tiene dos expresiones,  con sombrero y sin sombrero”.

Pasaron muchos años antes de que el estilo de Leone influyese en  nuevos directores como Scorsese o  Tarantino, y la crítica redescubriera las bondades de su Trilogía del dólar. Pero aún así, gracias a su distribución internacional,   El bueno, el feo, y el malo consiguió un gran éxito de público, y  el mundo conoció  al misterioso “Hombre sin nombre”.  Un Clint Eastwood que si bien carecía de grandes dotes interpretativas, conseguía hipnotizar a la cámara con su mirada impasible en los  primerísimos primeros planos de Sergio Leone, amenizados por la banda sonora de  Ennio Morricone.

En definitiva, la llamada Trilogía del dólar supuso un punto de inflexión en la carrera de Eastwood,  y a nivel general aportó un soplo de aire fresco al género,  con una nueva forma de rodar.

Si os interesa el tema, el estupendo documental español Desenterrando  Sad Hill se centra en la recuperación del cementerio que se construyó en España para rodar la última escena de El Bueno, el Feo y el Malo.

HARRY EL SUCIO, Dirty Harry, 1971

Clint Eastwood
«Clint Eastwood en un fotograma de Harry el Sucio, 1971 – Imagen Filmaffinity»

En 1967 tras su aventura europea, a su regreso  a Estados Unidos Clint Eastwood coloca los cimientos de su futura carrera como realizador fundando la productora Malpaso. Una  decisión que hace pensar que ya en ese momento  Eastwood tenía bastante claro hacia donde se dirigía.

De  esta  primera etapa de Malpaso, lo más reseñable es  el quinteto de películas protagonizadas por Eastwood y  dirigidas por Don Siegel :  La jungla humana (1968), Dos mulas y una mujer (1970), El Seductor (1971), Harry el sucio (1971)  y La Fuga de Alcatraz (1979).

Siegel era un director austero, acostumbrado a la serie B y a la escasez de recursos.  Su influencia fue determinante en el aprendizaje como director de Clint Eastwood, quien por cierto dirigió su primer filme en 1971 Escalofrío en la noche.

Su colaboración más célebre, Harry el sucio  (1971), pudo no haber tenido lugar. De nuevo el papel protagonista no llega a manos de Eastwood a la  primera, sino tras la negativa de otros pesos pesados  como Paul Newman, Robert Mitchum o Steve McQueen

Pero una vez se hicieron con el proyecto, lo tenían todo a su favor.  Clint poseía una imponente estatura de 1,90 y ya había demostrado que poseía  el look perfecto para encarnar  tipos duros. Así que el dúo EastwoodSiegel aprovechó ese superávit de testosterona para crear  un icono dentro de los héroes de acción contemporáneos: Harry Callahan, papel para el que ya nunca se pensaría en otro actor.

La película  supuso un gran éxito de público, y contó con otras cuatro secuelas que se extenderían hasta los años 80: Harry el fuerte (1973), Harry el ejecutor (1976), Impacto súbito (1983) y La lista negra (1988).

Don Siegel sólo se hizo cargo de la primera película del implacable policía de San Francisco,  el resto fue obra de otros directores,  entre ellos Eastwood que dirigió Impacto súbito y nos dejó la frase más recordada de la saga, ésa  que pronuncia empuñando  su inseparable Magnum 44 : “Alégrame el día”

El personaje de Harry Callahan, (que tendría  difícil cabida en el cine actual),   triunfa en taquilla,  mientras la crítica vapulea a Clint Eastwood al que acusan incluso de  “fascista”. En las posteriores entregas,  Eastwood trata de redimir a Callahan suavizando  su sesgo justiciero.

A finales de los años 80, Clint Eastwood  seguía estrenando películas a buen ritmo,  como Bronco Billy, El jinete pálido, o  El sargento de hierro. aprovechando la inercia que le proporcionaba el respaldo de la taquilla. Sin embargo aquí comienzan a aparecer los primeros signos de que quiere  redirigir su carrera hacia otros territorios.

Películas como Bird (1988) y Cazador Blanco, corazón negro (1990), dejan asomar al  gran director en el que se está convirtiendo.

 

SIN PERDÓN, Unforgiven, 1992

Clint Eastwood
«Imagen promocional de Clint Eastwood para la película Sin Perdón, 1992- Imagen Filmaffinity»

Clint  Eastwood entra en los años 90 con el bagaje de un actor y director indiscutiblemente  rentable,  que consigue mantener un público fiel.  Sin embargo la crítica todavía lo ve como un realizador con  una filmografía excesivamente  ligada a  papeles  violentos,  que apelan  al instinto más básico del espectador.

Ha comenzado a vislumbrarse un cambio en su estilo,  pero le falta dar el salto de calidad definitivo.

Es entonces cuando un Clint Eastwood sesentón demuestra al mundo que está en su mejor momento, y sorprende dirigiendo y protagonizando  Sin Perdón en 1992 (Reseña de Sin Perdón: Pinchar aquí).

Para su redención  se adentra en  un terreno conocido, el  western,  y vuelve a reinventarlo de nuevo, y a ponerlo de moda con esta historia que dota de realismo y humanidad a un género que parecía relegado al olvido.

Sin perdón habla de esos temas que normalmente sólo se intuyen cuando se acaba la película. Qué ocurre con esos “pistoleros solitarios” tras cabalgar hacia el horizonte en la última escena.  Sobre la dignidad de unas mujeres que representarían lo más bajo  de la sociedad, por ser prostitutas y mujeres en un entorno machista e hiperviolento.  O del miedo a envejecer torturado por los  fantasmas del pasado.

Sin perdón es una película coral, en la que Eastwood arropa su propia interpretación con la de actores de la talla de Gene Hackman, Morgan Freeman y Richard Harris. Como era de esperar, todos  lo bordan creando auténticos  duelos interpretativos, y  esta vez sí,  crítica, público e industria se ponen a los pies de Clint Eastwood.

El filme fue nominado a nueve Óscars, de los que  ganó  cuatro: Película,  Dirección,  Actor secundario (Gene Hackman)  y Montaje.

Clint Eastwood se encuentra ahora en la cima de su carrera, y el éxito le encuentra preparado para aprovechar  la ola de premios y parabienes que se le viene encima. Por fin ha encontrado su voz como autor que consigue no sólo entretener, sino también emocionar  con sus filmes.

 

 

LOS PUENTES DE MADISON, The bridges of Madison county, 1995

Los puentes de Madison
«Clint Eastwood y Meryl Streep en una escena de Los puentes de Madison – Imagen Warner Bros. Pictures»

Clint Eastwood vuelve a dejarnos boquiabiertos en 1995. El hombre al que creíamos hecho de pedernal,  toma un guión de Richard LaGravenese para dirigir y protagonizar,  con exquisita sensibilidad,  el drama romántico  Los puentes de Madison.

Sorprende  por tratarse de una historia totalmente alejada de  la  violencia, que tanto había abundado en su cine hasta el momento, y  por ver a Clint Eastwood adentrarse sin complejos en un drama romántico. También se distanció  de enfoques grandilocuentes,  para dirigir  un relato  intimista en el  que Meryl Streep y él mismo se convierten en los pilares de una historia de amor entre dos personajes maduros, que se enfrentan al dilema de coger o no ese último tren que pasa por sus vidas.

Esta vez, la única arma que necesita empuñar  Eastwood, es una cámara fotográfica con la que  encarnar al fotógrafo  de National Geographic  Robert Kincaid. Un hombre de mundo que viene a enamorar,  y a enamorarse,  de un ama de casa de Iowa,  cuando recala en la zona para hacer un reportaje sobre los puentes que dan título a la película.

Su breve  encuentro da para un filme en el que el peso dramático recae sobre todo en la estupenda  Meryl Streep. Por cierto, a pesar de la diferencia de edad entre ambos,  (casi 20 años), Clint y Meryl  formaban una pareja estupenda.

Queda para el recuerdo, y para colocar en  cualquier top de momentos románticos que se precie, la  escena de Robert empapado bajo la lluvia,  esperando a que Francesca baje del coche para huir con él.

Ya sabíamos que no se puede ser más duro que Clint Eastwood, pero con ese registro desconocido para el gran públco,  Eastwood consiguió  demostrar que tampoco se puede ser más romántico.

Con lo que Clint Estwood deja claro que se atreve con todos los géneros y está dispuesto a abordarlos aportando a cada trabajo el sello Eastwood, que se convierte en su marchamo de calidad.

 

MILLION DOLLAR BABY,  2004

Million Dollar Baby
«Clint Eastwood y Hilary Swank, en Million Dollar Baby- Imagen Warner Bros. Pictures»

Tras sus grandes títulos anteriores, ya en pleno siglo XXI  Clint Eastwood sigue estrenando trabajos, sin que su talento dé síntomas de agotamiento.

Así en 2004, descubrimos que Clint aún podía conmovernos más profundamente. Preparaos porque toca hablar de Million Dollar Baby.

Con esta película quizá se dispuso a saldar una deuda pendiente. O puede que simplemente quisiera enfrentarse a un nuevo reto,  abordar  un personaje femenino protagonista y tan luchador como cualquier hombre.

Existen gloriosas versiones de filmes ambientados en el mundo del boxeo, pero siempre el masculino. Por lo tanto resulta casi irónico que fuese Clint Eastwood,  el paradigma de la masculinidad  cinematográfica,  el que revolucionase el género,  colocando en el centro de la acción  a un personaje femenino, que sustituye al Rocky  de turno.

Hilary Swank ganó el Oscar interpretando a  Maggie Fitgerald,  una estoica heroína en un mundo tan profundamente masculino que debe  comenzar su lucha incluso antes de subirse al ring, ya que previamente tendrá que  convencer a Frankie Dunn (Clint Eastwood), para que sea su entrenador.

Maggie Fitgerald, una paria social sin apoyo familiar, encuentra en Frankie un referente paterno,  y en el boxeo un asidero que le ayudará a lograr la dignidad que se convierte en su mayor  triunfo.

En este filme se toca uno de los temas recurrentes en la filmografía madura de Clint Eastwood, el desarraigo familiar y el  conflicto paterno filial. Esa espina clavada, que siempre acaba dejando huella en sus guiones.

Para Clint Eastwood supuso nuevas subidas al estrado para recoger sendos Óscar a  director y película.

La  historia, narrada por Morgan Freeman (que también obtuvo el Óscar por su papel de Eddie Dupris),  nos llegó a lo más hondo del alma.

MULA, The Mule,  2018

Mula
«Clint Eastwood y Dianne Wiest en una escena de Mula- Imagen Warner Bros.Pictures»

 

Mula tiene ese tono crepuscular, tan de despedida,  casi de testamento vital, que bien podría ser el broche perfecto para una carrera espectacular como la suya.

Aunque no ha sido la  retirada definitiva de Eastwood de la profesión, todo apunta a que sí podría ser su última aparición como actor. Pero con él nunca se sabe, este último personaje que ha interpretado se llama Earl Stone

En Mula abandona el disfraz de tipo duro, y se pone el de caballero encantador, al menos de cara a la galería, porque el reverso de su personalidad lo sufre su familia, a la que deja constantemente de lado. Este jardinero profesional, para el que sus flores lo son todo, sufre un revés cuando se ve arruinado y con sus bienes embargados.

Y de ahí,  a usar su furgoneta para el transporte de droga para un cártel de narcotraficantes, parece haber una carambola bastante improbable. Sin embargo el guión se basa en una historia real.

El veterano actor llevaba once años sin ponerse ante la cámara, desde Gran Torino (2008).  No obstante,,  sigue intacto su vínculo con el público.  Si pudisteis disfrutar  Mula en la pantalla grande, seguro que notasteis esa  especie de corriente mágica que lo une  con  unos espectadores  ansiosos por verle a él, independientemente de lo que vaya a contarnos esta vez.

Da la impresión de que Clint Eastwood aprovecha esta aparición para darnos su visión honesta sobre la sociedad que le rodea. Para mostrarnos su  extrañeza ante lo alienada que encuentra a esa población enchufada a sus teléfonos móviles, adoctrinada en la era de la corrección política y con una  incapacidad  pueril para la autosuficiencia. Nosotros, en definitiva.

En  el guión de Mula destaca además un subrayado consciente, un  mensaje grabado a fuego con un consejo que el gran  Eastwood nos regala: La familia es lo primero.

Y en este filme su familia  la componen:   Dianne Wiest interpretando  el papel de su exmujer,  Taissa Farmiga es su nieta Ginny.  Y su propia hija en la vida real,  Alison Eastwood lo es también  en la ficción.  Completan el reparto Bradley Cooper como policía que anda tras sus pasos y Andy García, como jefe del cártel.

 

Se quedan en el tintero muchas grandes películas de Eastwood, como  la maravillosa Mystic River, 2003  (Link al post de  este Blog). Su díptico sobre la II Guerra Mundial: Banderas de nuestros padres y Cartas desde Iwo Jima. Gran Torino en 2008.

Además de  sus grandes triunfos también hubo películas fallidas, quizás no lo hubiesen sido tanto para otro director, pero es que el nivel de Eastwood durante los años 90 y 2000 había colocado  el listón de sus obras  muy alto.

Cuando  una de sus películas no gusta,  toca hablar  del agotamiento  de su genio, o de cómo un director cómo él puede haber fallado tan estrepitosamente. Pero echando un vistazo general a su obra,  es más fácil asombrarse de su constante reinvención, y de que siga ahí , probando cosas nuevas  cuando ya no tiene absolutamente nada que demostrar.

Esa es su principal grandeza, su amor por el trabajo duro, y la capacidad de seguir mirando hacia delante facturando películas personales.

Gracias le doy Mr. Eastwood por ser ese hombre de hierro que sigue  al pie del cañón.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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